Mención especial a los garbanzos con langostinos que se marcó el Sr. Caballero, los cuales provocaron que hablásemos más bien poquito durante los primeros compases de la comida. Y es que, en ocasiones, el silencio es la mejor de las ovaciones posibles. Y esa fue una de ellas.
Gran tarde-noche que, como siempre, sirvió de excusa para reunirnos unos pocos de berenjenas y amigos. A parte de los mencionados, se unieron Alfredo y Sarita a la comida y, posteriormente, Alvarito, Marian y Belen.
De resto de la tarde... casi que mejor no comentarla.
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